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Hace 2 horas
El conjunto de medidas, dicen, ha reducido las emisiones de CO2, las caravanas y los accidentes, todo ello ventajas notorias. Bienvenido sea, pues, todo aquello que nos ayude a reducir las pérdidas de vidas humanas, las secuelas definitivas de los heridos graves y las partículas nocivas en el aire que respiramos.
El desadelantamiento, como su nombre indica, consiste en unas maniobras inversas a las del adelantamiento, destinadas a evitar que un conductor infractor que circula con exceso de velocidad, haciendo caso omiso del gran número de señales indicadoras limitantes, se empotre contra un vehículo respetuoso de dicho límite en los escasos metros en los que, con motivo de rotondas, desvíos o incorporaciones a vías, el conductor respetuoso se encuentra en un carril medio o izquierdo circulando a la velocidad máxima permitida.
En resumen, un despliegue de habilidades psicomotrices que sin duda han de aumentar el estado de alerta, el entrenamiento de reflejos y la agilidad mental del conductor cumplidor de la normativa. Si a ello sumamos el factor de impredictibilidad que los infractores pueden aportar mediante la utilización de aparatos de telefonía movil durante la circulación con exceso de velocidad y la consecuente maniobra de desadelantamiento, no me extrañaría que en pocos años se demostrase que el control extremo de velocidades en vía urbana retarda la aparición de la demencia senil, otramente conocida como enfermedad de Alzheimer.
Ultimamente veo y oigo a gente valorando si deben o no liarse a hacer cambios radicales en su vida. Será efecto de la crisis. La económica. O de la "mid-life crisis" o crisis de los cuarenta, que ahora nos toca a los baby-boomers - por cierto, que me encanta lo de baby-boom, me suena a "sex-bomb" y hace sentirme super sexi. "Babyboooooom".
Cambiará brevemente, en el mejor de los casos. Porque por precipitadamente que nos marchemos e independientemente de todos los bienes a los que renunciemos, no nos vamos con las manos vacías. Llevamos un pesado equipaje, como una gran mochila siempre a nuestra espalda, que se desplaza con nosotros limitando nuestros movimientos, y que dentro lleva lo peor de nosotros mismos. Dobladito, ordenadito, esperando que se repitan las circunstancias propicias para volver a salir.
Eduard Punset se define a sí mismo como escritor y divulgador científico. A mi me parece que seguramente es alguna cosa más que eso, como mínimo sabio. En cualquier caso sus escritos - aproximadamente semanales - son siempre amenos, y estimulantes. Le lee un montón de gente :o).

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Llega el verano y me acerco a la máquina del café, fuente inagotable de perlas comunicativas.
Se reía jo jo jo contando cómo hacía llorar a tíos altos como torres, cómo las chicas se encogían instintivamente a su paso y cómo se sobresaltaban en todo el pasillo con los portazos airados de su despacho.
La máquina del café me contaba hoy que alguien aparentemente inteligente pontificaba sobre la emotividad de las mujeres, que las incapacita para la dirección: lloran con el estrés y no saben negociar, siempre ceden. Se jactaba de lo fácil que es hacer llorar a una mujer, con sólo proponerselo.